21 nov 2018

LIBERACIONES Y REPRESIONES


 
LIBERACIONES Y REPRESIONES   

Hablo en tono personal ante la edición de la presente crónica que elaboramos con el mayor respeto y única pretensión de dar rienda suelta a la dicha de la inspiración, emanada de sucesos cotidianos, no de hoy día sino que de varias décadas atrás, promovidos los sucesos referidos de esta sociedad cosmopolita, compuesta en gran parte de hombres y mujeres abismados,  ante los miles de motivos diferentes enmarcada desde su origen, y hasta el final incierto, incluyendo, un plano imaginario e igualitario para todos, siendo importante resaltar aquí mismo la despolitización de la política  (como ciudadano libre, me interesa el Estado separado completamente de sus órganos operativos, y aquellos que gestionan el protagonismo del mismo) completa y total de cuanto se alcance a decir para la demostración del concepto general, desde el punto de vista del futuro de la historia relatada como tal. 

Una escaramuza mediática demuestra el poder de la fuerza; de la gran unión que contradice los principios de la libertad y de la paz dentro del conglomerado social dividido, hace que los resultados se ajusten a los de épocas remotas en las cuales con la liberación de ese conglomerado, se iniciaba la celebración del triunfo sobre una represión desmedida que comenzó a ceder, permitiendo que las multitudes obraran con la consecuencia del abuso de lo antes anhelado. Como ejemplo gráfico podríamos recordar las hermosas mantillas, adorno femenino muy apetecido, dejo de ser utilizada sobre cabezas muy peinadas y arregladas que engalardonaba la gracia en la coquetería de quienes les portaban, para acentuarle, y con esta nueva forma de presentación lograr abrir algunas puertas.     

Luego de aquel inicio de igualdad desafortunado y exclusivo entre el hombre y la mujer, sin tener en cuenta la masa general que le ganó conformando una sociedad entendida de sobreponer la seducción sobre cualquier otro sentimiento; así mismo, el reparto de la torta codiciada comenzó a tomar una nueva forma que arrasando con las tradiciones, impuso la sobremedida de las dificultades en todos los asuntos, engavetando al amor en el último rincón del guardarropa. Oficinistas y burócratas se confabularon para que los ascensos no se hicieran esperar; la libertad de expresión alcanzó su cúspide y como si fuese poco se le blindo hasta los tuétanos, convirtiendo la fuente de la información, en el secreto sumarial más profundo. Al mencionar dicha libertad se recalca el paradigma que la misma labra en los demás, principalmente en la juventud, aunque aún hoy día nos vanagloriamos de ello tan solo en un único sentido: enseñar, mostrar lo bueno y cuanto le rodea. 

Mientras, los entes y organizaciones nacionales empapeladas como de costumbre, atienden la propia lucha de la supervivencia de quienes les integran, sin poder destinar el tiempo necesario en ésta prioridad general e igualitaria, función para la cual son contratados, y sin querer o pretender hacer el mal, lo hacen accionando otro clavo, afianzado el sistema horrible del clientelismo, sinónimo de ineficiencia progresiva, en contra de las  necesidades de los débiles vulnerados en mayor medida ante fisuras superiores, contrarias a la fortaleza que el Estado debe de garantizar, ya que como es arriba se refleja abajo. Conste que aquí se habla de seres humanos en varios niveles, no de edificios elaborados con el mismo cemento frío utilizado en los cementerios en donde por igual yacen las virtudes a los defectos. ¿Qué nos queda?

Quizás el mirar para otro lado olvidándonos del caos formado por doquier y dando gracias por existir sin menguar en el esfuerzo por una sostenibilidad superior, cuestión que llevemos dentro de manera inagotable hasta último momento, aun cuando la fuerza necesaria que nos mueve hacia la meta que se persigue en razón del beneficio, no se encuentre con nosotros. El infinito forjado por la historia es bastante superior a cualquier imaginación humana y tan solo pertenecerá a quienes le consideren mejor, más honesto, amplio y generoso para con la conservación de los valores reales que le salvaguardan, de los cuales carece en gran medida, la democracia olvidada de la ecuanimidad hacia nuestros congéneres y la misma naturaleza.

No es necesario ir muy lejos para probar el predicado, ni mucho menos los resultados que los hechos traen consigo para darnos cuenta de la necesidad del momento: ponernos de acuerdo en un mejor futuro terráqueo compartido, y lo más importante sostenible. A estas alturas del momento los vacíos deben de llenarse con gestiones positivas. Ni de derecha, ni de izquierda, sino que positivas a la supervivencia custodiada por el gobierno en poder de esa función, sin llegar a los atropellos que la misma ley se encargará de castigar llegado el momento.     


FOTO:  GH   

FIRMADO.
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Noviembre 2018