LIBERACIONES Y REPRESIONES
Hablo en tono personal ante la edición de la presente crónica
que elaboramos con el mayor respeto y única pretensión de dar rienda suelta a
la dicha de la inspiración, emanada de sucesos cotidianos, no de hoy día sino
que de varias décadas atrás, promovidos los sucesos referidos de esta sociedad cosmopolita,
compuesta en gran parte de hombres y mujeres abismados, ante los miles de motivos diferentes enmarcada
desde su origen, y hasta el final incierto, incluyendo, un plano imaginario e igualitario
para todos, siendo importante resaltar aquí mismo la despolitización de la política
(como ciudadano libre, me interesa el
Estado separado completamente de sus órganos operativos, y aquellos que
gestionan el protagonismo del mismo) completa y total de cuanto se alcance a
decir para la demostración del concepto general, desde el punto de vista del
futuro de la historia relatada como tal.
Una escaramuza mediática demuestra el poder de la fuerza; de la gran unión que contradice los principios de la libertad y de la paz
dentro del conglomerado social dividido, hace que los resultados se ajusten a
los de épocas remotas en las cuales con la liberación de ese conglomerado, se
iniciaba la celebración del triunfo sobre una represión desmedida que comenzó a
ceder, permitiendo que las multitudes obraran con la consecuencia del abuso de
lo antes anhelado. Como ejemplo gráfico podríamos recordar las hermosas mantillas,
adorno femenino muy apetecido, dejo de ser utilizada sobre cabezas muy peinadas
y arregladas que engalardonaba la gracia en la coquetería de quienes les
portaban, para acentuarle, y con esta nueva forma de presentación lograr abrir
algunas puertas.
Mientras, los entes y organizaciones
nacionales empapeladas como de costumbre, atienden la propia lucha de la
supervivencia de quienes les integran, sin poder destinar el tiempo necesario
en ésta prioridad general e igualitaria, función para la cual son
contratados, y sin querer o pretender hacer el mal, lo hacen accionando otro
clavo, afianzado el sistema horrible del clientelismo, sinónimo de ineficiencia
progresiva, en contra de las necesidades
de los débiles vulnerados en mayor medida ante fisuras superiores, contrarias a
la fortaleza que el Estado debe de garantizar, ya que como es arriba se
refleja abajo. Conste que aquí se habla de seres humanos en varios niveles,
no de edificios elaborados con el mismo cemento frío utilizado en los
cementerios en donde por igual yacen las virtudes a los defectos. ¿Qué nos
queda?
Quizás el mirar para otro lado
olvidándonos del caos formado por doquier y dando gracias por existir sin
menguar en el esfuerzo por una sostenibilidad superior, cuestión que llevemos
dentro de manera inagotable hasta último momento, aun cuando la fuerza
necesaria que nos mueve hacia la meta que se persigue en razón del beneficio,
no se encuentre con nosotros. El infinito forjado por la historia es bastante
superior a cualquier imaginación humana y tan solo pertenecerá a quienes le
consideren mejor, más honesto, amplio y generoso para con la conservación de
los valores reales que le salvaguardan, de los cuales carece en gran medida, la
democracia olvidada de la ecuanimidad hacia nuestros congéneres y la misma
naturaleza.
No es necesario ir muy lejos para probar el
predicado, ni mucho menos los resultados que los hechos traen consigo para
darnos cuenta de la necesidad del momento: ponernos de acuerdo en un mejor futuro
terráqueo compartido, y lo más importante sostenible. A estas alturas del momento
los vacíos deben de llenarse con gestiones positivas. Ni de derecha, ni de izquierda,
sino que positivas a la supervivencia custodiada por el gobierno en poder de
esa función, sin llegar a los atropellos que la misma ley se encargará de
castigar llegado el momento.
FOTO: GH
FIRMADO.
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Donde
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Noviembre
2018
